BIENVENIDA - WELCOME

Hola, bienvenid@ a mi blog. Aquí encontrarás algunos datos sobre mi trayectoria, mis libros, algunos poemas, crónicas, relatos, reseñas, entrevistas, fotografías, vídeos y también enlaces a mis páginas favoritas. Disfruta del recorrido y gracias por acompañarme.

Hello, welcome to my blog. Here you'll find some details about my books, some poems, short articles, short stories, reviews, interviews, photographs, videos and also links to my favourite pages. Enjoy the ride and thanks for sharing this space with me. (Please note that in the different pages I have stuff in Spanish and English. You can also check out the "Entries in English").

Silvia Cuevas-Morales

sábado, 2 de noviembre de 2013

LA FAMILIA


Este próximo martes 5 de noviembre, se presentará en Madrid el libro colectivo de relatos, COSECHA DE VERANO, editado por Unaria Ediciones, 2013. Tod@s l@s autores hemos cedido nuestros derechos y por cada copia vendida, se donarán 2€ a la ONG Agua Pura, que ayuda a construir pozos de agua en Kenia. Comparto mi relato para quienes no puedan comprarlo o asistir a la presentación.

La familia

Paula se aguantó la rabia y salió al jardín a fumar un pitillo para calmarse. Se sentía profundamente cansada tras un largo viaje de emergencia a su país natal. Tras muchas horas de avión llegó a lo que había sido su hogar durante largos años, para reencontrarse con sus antiguas amistades y su familia... o lo que quedaba de ella.

Su hermano fue quien la recibió en el aeropuerto, con un abrazo contenido de que rápidamente se deshizo. Nunca había sido muy cariñoso con ella y se habían ido distanciando más desde que Paula abandonara su país. Jamás lo comprendería pero Paula ya había aceptado que su familia la castigara por haber dejado el hogar, aunque en parte lo había hecho por el bien de ellos. Por lo menos se ahorraban los chismes y las preguntas de “¿..y cómo está tu hijita? Cuando en el fondo quienes preguntaban no les interesaba saber cómo estaba sino si seguía siendo igual que antes. En su país ser diferente era muy difícil y Paula no soportaba tener que seguir ocultando quien era, ni con sus parientes ni con sus compañeros de universidad.

La familia había hecho todo lo posible para “enderezar” su camino, desde terapias para tratar un supuesto “trastorno psicológico”, hasta pruebas físicas para controlar su supuesto desequilibrio hormonal. Había pasado mucho tiempo de eso y Paula ahora podía incluso esbozar una sonrisa cuando pensaba en esas estúpidas sesiones con un psicoterapeuta que parecía más interesado en averiguar los detalles de sus primeros escarceos sexuales que en modificar su conducta.

“Jamás comprenderán que yo no sufro de ningún trastorno, son ellos los que se mueren de miedo...”, pensó Paula. De joven casi llegaron a convencerla de que estaba enferma y cuando sus padres descubrieron la relación que mantenía con Marisol, la sacaron rápidamente de la escuela y la matricularon en un internado de monjas. Lo que no había podido hacer la ciencia tal vez lo pudiera hacer la religión. A pesar de las estrictas reglas del internado, Paula se sintió un poco más aliviada al no tener que enfrentarse  a sus padres ni a su hermano todos los días. Por lo menos vivía rodeada de mujeres...

Cuando terminó los estudios secundarios, su madre perdió la vida de manera trágica en un accidente. Paula ya había decidido abandonar el hogar familiar pero tras la muerte de su madre decidió aplazar su decisión. No podía abandonar a su padre y hermano bajo esas circunstancias, sin embargo su padre la animó a seguir una carrera universitaria. “Por lo menos sé alguien en la vida”, le dijo. Entró en la universidad y allí conoció a Pedro, un compañero de la facultad. Pedro era un chico amable y risueño que la cortejó durante meses hasta que Paula cedió. Sabía que no lo quería pero él era muy tierno y tras un año de noviazgo aceptó su propuesta de matrimonio. Por lo menos de esta manera saldría de su hogar y su padre y hermano la dejarían en paz. Tuvo una hija, pero como era previsible el matrimonio duró poco tiempo. Aunque su padre se enfadó mucho la siguió apoyando económicamente durante un tiempo gracias a su hijita.

Pero la vida da mil vueltas y un día, mientras caminaba por el parque, se dio de bruces con su antiguo amor. Marisol se detuvo en seco al ver a su amiga, y sin mediar palabra ambas se fundieron en un profundo abrazo. Todas las sensaciones y emociones que habían sentido de niñas reaparecieron con la fuerza de un río desbordante. Ya no eran dos niñas, sino dos mujeres adultas, y sin importarles las miradas de los transeúntes sus labios se buscaron ansiosos mientras sus manos se acariciaban mutuamente.

Tras ese encuentro siguieron viéndose con frecuencia hasta que tomaron la decisión de abandonar su país y planificaron el viaje juntas. Los padres de ambas intentaron separarlas nuevamente, incluso se reunieron las dos familias para ver qué podían hacer con esas ovejas descarriadas. Nada sirvió. Paula y Marisol planificaron su viaje meticulosamente y con todo lo que tenían ahorrado, además de vender sus escasas posesiones, compraron tres billetes de avión para viajar rumbo España.

En España no les resultó fácil, ya que a los tres meses de su llegada les caducó el visado de turista, pero igual se quedaron y comenzaron el triste periplo de las personas indocumentadas. Como tantos y tantas tuvieron que vivir hacinadas en un pequeño piso, que en invierno las obligaba a andar arropadas con todo lo que tenían y donde durante el verano sufrían de un calor insoportable. Ambas trabajaban por una miseria y salían poco para ahorrar al máximo y poder alquilar una vivienda digna. Tampoco se atrevían a participar en manifestaciones cuyas causas apoyaban por el miedo a los controles. Sin embargo, a pesar de todo, por primera vez estaban felices, estaban juntas. Formaban una verdadera familia.

Con el paso de los años fueron superando los inconvenientes administrativos y ambas lograron regularizar su situación gracias a la solidaridad de una nueva familia de personas afines que fueron encontrando en su camino. El padre de Paula se negaba a contestar el teléfono cuando ella lo llamaba y las únicas noticias que le llegaban, provenían de su hermano que de vez en cuando le escribía algún mensaje electrónico. Paula no se dio por vencida e insistió, y con el paso de los años su padre le volvió a dirigir la palabra e incluso viajó hasta España. Rechazó la invitación de alojarse en su piso y dejó muy claro desde el principio que la razón primordial era ver a su nieta.

Esta visita de regreso era diferente, acababa de fallecer su padre y Paula quería estar con su hermano para brindarle su apoyo. Aceptó la oferta de alojarse en su casa, junto a sus hijos y esposa, pero el primer día ya se dio cuenta de que había sido un terrible error, el hermano no necesita su apoyo en lo más mínimo. Aunque intentaba mostrarse amable, se notaba incómodo en su presencia. El teléfono no dejaba de sonar y a cada rato llamaban a la puerta para entregar adornos florales. Paula se acercó a una mesa que estaba llena de flores y tarjetas de condolencia, las leyó una por una. Le dolió ver que todas las tarjetas, salvo una, ni siquiera la mencionaban a ella. Todos los pésames iban dirigidos a su hermano, su esposa y sus hijos, como si ella no hubiese sido hija también, y su padre no hubiese sido el abuelo de su propia hija. Dejó la última tarjeta en la mesa y no dijo nada.

Cuando aún estaba en España y había recibido la llamada con la noticia, Paula se había sentado a escribir algo para leer en el funeral, pero su hermano había leído el texto descartándolo de inmediato. Ahora éste le pedía que se acercara a su mesa de trabajo, donde estaba intentando escribir la elegía para el funeral. Paula leyó el escrito y le sorprendió ver su nombre. Mencionaba que ella había viajado a España para continuar sus estudios universitarios. El siguiente párrafo hablaba de como la nuera se había convertido en una hija para su padre... Ninguna mención de Marisol, ni de su nieta, ni de la verdadera razón por la que se habían marchado. Dudó en decir algo y lo dejó pasar, pero esa noche no logró conciliar el sueño y al día siguiente se enfrentó a su hermano de la forma más tranquila posible. “Es mejor que quites ese párrafo acerca de mí, no es verdad.” Su hermano intentó ocultar el enfado pero lo borró con un fuerte golpe en el teclado.

El día del funeral fue triste como cabía esperar pero Paula se sintió reconfortada con el saludo cariñoso de algunos de los asistentes. Muchos de ellos incluso preguntaron por Marisol y por su hija. Era evidente que casi todo el mundo conocía su relación y no parecía importarles, o por lo menos disimulaban su homofobia en pro de la buena educación.

La estancia le resultó muy dura, los roces con su hermano fueron continuos, pero por fortuna aún mantenía algunas amigas que la apoyaron incondicionalmente. Todas se quedaron con la boca abierta cuando Paula les comentó que habían ido a la lectura del testamento y que su padre ni siquiera la mencionaba en él, dejando todo en manos de su hermano y sus hijos. A Paula no le sorprendió no recibir nada, era consciente de que ella se había ido del país y su hermano se había ocupado de su padre. Aunque siempre había vuelto cuando había sido necesario, pero eso no tenía ningún valor, ellos no sabían lo que le costaba viajar. No sabían que muchas veces tenía que privarse de muchas cosas para llegar a fin de mes, que no tenía trabajo fijo, y en demasiadas ocasiones ni siquiera le pagaban sus horas como empleada doméstica. Algo que le sucedió más de una vez cuando se encontraba sin papeles... A lo largo de los años había vuelto más de una vez, pero su hermano, al salir del abogado que dio lectura al testamento, tuvo la desfachatez y poca sensibilidad de decirle: “Lo siento por mi esposa. No la menciona cuando siempre estuvo ahí...”

Lo que más le dolía a Paula era que su padre la hubiera borrado del mapa, y además, cuando fueron a su piso para buscar algunos documentos, encontró algunas de sus cartas hecha añicos. No comprendía el odio de su padre ni el rechazo y mezquindad de su hermano. Tan sólo al entrar en el piso éste le preguntó si quería algo de allí. Paula señaló un adorno que siempre había identificado con su padre. Además siempre lo había dicho en broma cuando su padre aún vivía. “Lo único que quiero cuando te mueras es esto”. Su padre se había reído en más de una ocasión. Ahora su hermano le decía que no, que él siempre había querido eso. Paula lo dejó pasar y se dedicó a vaciar la nevera y las cosas perecibles que se encontraban en la cocina, mientras él se ocupaba de la habitación y de las cosas íntimas del padre. Cuando ya casi habían acabado, el hermano salió con una caja con cosas para tirar a la basura y le preguntó si le interesaba algo. Paula cogió un pequeño marco hecho en Toledo con su fotografía y se tragó las lágrimas.

Al volver a casa esa noche Paula se sentía agotada pero un enorme ramo de flores la esperaba. Su amada Marisol. Paula reprimió la emoción y las ganas de llamar a su compañera enseguida pero no se atrevió a pedir si podía usar el teléfono. Colocó las flores en un jarrón y al ver que la mesa con las flores de la sala estaba llena, las puso en otra salita. Se fue a dormir agotada pero antes le escribió un largo mensaje a su amada. Al día siguiente otro golpe. El jarrón había desaparecido porque aparentemente el aroma que emanaba de las flores molestaban a su cuñada que sufría de alergias diversas. Paula sintió la indignación más profunda pero calló.

Fueron días horribles y Paula se juró que jamás regresaría allí. Había ido para apoyar a su hermano pero él le había dejado bien claro que él “se apoyaba en su familia”. Estaba claro que esa familia no la incluía a ella. Hizo las maletas y por fin llegó el día de volver a España, donde la esperaban Marisol y su hija, y todas esas amistades que conformaban esa otra familia que realmente la apoyaba y quería. Su verdadera familia.

Silvia Cuevas-Morales, de la antologia Cosecha de verano. Castellón, Unaria Ediciones, 2013.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

A 40 AÑOS DEL GOLPE DE ESTADO EN CHILE


Hola amig@ que visitas mi blog, hoy 11 de septiembre de 2013, como no podía ser de otra forma, dedico mi entrada al pueblo chileno que durante cuarenta años ha estado luchando. Aquí dejo un poema y al final un vídeo que compuse hace tiempo en honor al compañero Salvador Allende, siempre presente.

 Bombardeo a la Moneda - Cristian Faundes

A 40 años del Golpe



Cómo olvidar el dolor

de los que se quedaron

de los que se fueron

los que desterraron

los que jamás volvieron

los miles que desaparecieron



Cómo silenciar

el estruendo de los tanques

el silbido de las balas

los gritos de terror

los llantos de angustia

que truncaron mi infancia



Cómo superar

la sensación de desamparo

el miedo cotidiano

que se agudizaba

cuando la noche llegaba

con sus ráfagas de disparos



Cómo borrar de mi memoria

la impotencia

la rabia de mi padre

el desgarro

el nerviosismo exacerbado

las lágrimas de mi pobre madre



Cómo anular las imágenes

de aceras ensangrentadas

de libros que ardían en hogueras

de hombres uniformados

que corrían tras sus hermanos

para abatirlos y luego abandonarlos

en cualquier cuneta



Cómo cerrar esta herida

que de vez en cuando se abre

y sangra lágrimas por mis venas

Cómo cerrar ese capítulo

que cuarenta años más tarde

aún sigue golpeándome con fuerza...

Silvia Cuevas-Morales


domingo, 4 de agosto de 2013

NOVEDADES LITERARIAS


Hola amig@, hace días que tengo mi blog un poco abandonado así que hoy comparto varias novedades. Hace pocos días se acaban de publicar tres antologías en las que tengo el honor de participar. Más adelante iré anunciando sus respectivas presentaciones pero antes un adelanto de los tres libros.




El primer libro que quiero mencionar, es Cosecha de verano, editado por Amelia Díaz Benlluire de Unaria Ediciones y que consiste en una selección de relatos cortos escritos por divers@s autor@s de España. 

Además se trata de un libro solidario en el que por cada libro se donarán dos euros a la ONG Agua Pura. 

En esta ocasión he presentado un relato titulado “La Familia”. Una crítica a las familias tradicionales que con demasiada frecuencia excluyen a aquellos miembros que han decidido vivir su vida de manera alternativa...



No te quedes sin tu ejemplar. Para más información pincha en este enlace: http://unariaediciones.com/





La otra novedad es la publicación de la Antología de Mujeres en la Historia, editado por Lucía Del Mar Pérez para M.A.R. Editor.

Relatos sobre mujeres, escritos por mujeres; la visión de una nueva generación de autoras que entran con fuerza en el panorama literario, unido a la visión de escritoras clásicas. 

En Mujeres en la historia, M.A.R. Editor reúne las experiencias de protagonistas de la historia, algunas famosas, otras desconocidas, que vivieron el cambio político, económico y social producido desde la Revolución Francesa hasta el comienzo de la segunda Guerra Mundial.



Entre los relatos podrás encontrar a mujeres tan destacadas como Manuela Malasaña, George Sand, Mary Cassatt, Camille Claudel, María Blanchard, Frida Kahlo, Marie Curie, Clara Campoamor y Beatrice Shilling, entre otras.




 Para más información pincha en este enlace:  http://www.edicionesirreverenteslibreria.com/

Y por último, también tengo el placer de participar en esta nueva antología bilingüe, “Antologia por la Paz de Mundo”, editada por Lucina Medina De Barry y publicada en Australia por la editorial Five Senses Education Australia. 

 
Una colección de poemas del Movimiento al que pertenezco, Poetas del Mundo, dedicados a la Paz del Universo. Para más información: http://www.fivesenseseducation.com.au

jueves, 4 de julio de 2013

EL ASILO

Hace un par de días se comentaba la noticia de que China iba a obligar por ley a prestar atención a los padres y madres ancianos. A mí no me pareció una mala idea y recordé este cuento que escribí hace muchísimos años... creo que tenía unos diecisiete o  dieciocho años.



El asilo

Al entrar sentí un frío intenso, las paredes emitían un olor agrio de humedad y abandono. Paredes viejas, cansadas de ver decrepitud y soledad; era un hogar de ancianos pobres en un rincón antiguo de una ciudad latinoamericana.

Cuando  abrí la puerta  me saludó un largo pasillo de baldosas grises. Comencé a caminar con paso tembloroso, con miedo de abrir la gran puerta de madera que se extendía enfrente de mis ojos adolescentes. Miedo de ver a aquellos ancianos que sólo parecían esperar a que llegara su hora. Me aterraba la idea, el sólo pensamiento que yo también llegaría a ser como ellos, sola, sin ningún familiar alrededor mío.

Abrí la puerta lentamente y me encontré dentro de una habitación. Ante mi vista se extendían dos largas hileras de camas blancas y muchas ancianas. Algunas me miraron con asombro, otras con una sonrisa arrugada; otras ni se percataron de mi presencia; ausentes, con los ojos fijos quién sabe en qué lugar.

Repentinamente sentí que una viejecita me llamaba y me invitaba a conversar con ella. Me acerqué tímidamente y me guió hacia un pequeño jardín al final de la sala. No sabía que decir bajo su mirada. Ella seguía mis movimientos con unos ojos pequeñitos y húmedos que se hundían en su piel rugosa, una piel que seguramente años atrás era suave y tersa.

Después de unos minutos se levantó del asiento y entró en la habitación. A los pocos minutos volvió con una pequeña bolsita de crochet. Se sentó con dificultad y extrajo un sobre que me extendió con manos temblorosas. Abrí el sobre y saqué una fotografía amarillenta. La anciana, con los ojos húmedos y brillantes observó la fotografía. Después, con una mano áspera y temblorosa, me señaló a la joven que salía en el retrato y habló con una voz baja y gentil:

"Esta era yo muchos años atrás, cuando tenía tu edad, cuando tenía sueños, amigos, familia. Todo. Lo tenía todo y ahora no tengo nada, sólo recuerdos y fotografías descoloridas..." No supe qué decir, sólo atiné a tomarle la mano y la miré a los ojos; aquellas pupilas fatigadas que me miraban con tristeza y con sabiduría.

Se acercaba el mediodía y más ancianas desfilaron enfrente de nosotras de camino al comedor. Algunas caminaban apoyándose en bastones o muletas, otras permanecían inmóviles en sus camas, mudas, con la mirada perdida en los recuerdos. Otras caminaban lentamente arrastrando los pies, pasos cansados de tanto andar por la vida. Nadie hablaba; una anciana alta tosía ronca y brevemente al compás de cada paso.

La anciana de la fotografía se levantó con su cuerpo encorvado, como si le pesaran los años que la habían ido dejando atrás. Me miró tiernamente y sonrió acentuando más sus notorias arrugas. Hasta luego me dijo,  pero antes de que me vaya, un consejo:
"Cásate y ten muchos hijos y nietos, para que no termines sola abandonada en uno de estos lugares.." Dejando la foto en mis manos se alejó de mí lentamente. Tomé la fotografía y la guardé furtivamente en mi bolso, me levanté del asiento y salí de aquel lugar como si llevara un gran tesoro. Adiós abuelita, pensé para mis adentros, sintiendo un gran peso de culpabilidad por haberla abandonado a su suerte en tan triste hogar.

Publicado por primera vez en el periódico “El Español en Australia”, 1994.
Pintura de John Lautermilch

martes, 21 de mayo de 2013

EL SECRETO

Hola amig@ visitante. Aunque normalmente comparto poesía hoy he decidido compartir un relato breve. Con la muerte del dictador argentino Jorge Rafael Videla, recordé este texto que espero que disfrutes. Gracias por tu visita.


EL SECRETO



Otra vez aeropuertos, controles, ojos escudriñadores que me enjuician de pies a cabeza. Con mis maletas cargadas de recuerdos desembarco en Barajas en busca de una nueva vida. Atrás quedó mi segundo hogar, aquel gélido país que me tendió una mano en tiempos difíciles pero al que jamás me acostumbré. Durante años intenté adaptarme a mi nueva cultura, cambié de lengua y profesión y me convertí en otra persona en un vano intento para olvidarme de mi pasado.

Ansiosa por recomenzar mi vida, en un país en el que por lo menos se hablara mi lengua, tras largos años de espera y de pesadillas burocráticas, conseguí un permiso temporal para vivir en España. La madre patria abría sus brazos con desconfianza a esta exiliada de un país nórdico, cuyos rasgos no encajaban con el estereotipo de la nacionalidad que afirmaba su pasaporte. Tras un espera de unos angustiosos minutos el agente por fin selló mi pasaporte y, sin despedirse siquiera, llamó a la siguiente persona en la fila. Recogí mis documentos y me dirigí a recoger mis pertenencias.

Durante años paseé mi soledad por las aseadas avenidas de aquel país nórdico, intentado perderme en el anonimato. Intentando en vano borrar todos aquellos recuerdos y a aquellos compatriotas que con crueldad me habían arrebatado a mi compañero Pablo. 

En nuestra juventud, Pablo y yo habíamos militado en una agrupación de jóvenes revolucionarios. Nos creíamos capaces de cambiar nuestro país y el mundo entero. Eran los años setenta y nuestra juventud nos llenaba de fuerza, movidos por la esperanza y la ilusión. El sueño de llegar al poder y cambiar las injusticias por fin se hacía realidad de acuerdo a las pautas democráticas de libre elección. Creíamos haber vencido a ese monstruo que exprimía a nuestro pueblo hasta dejarnos en los huesos; creíamos que por fin seríamos libres de toda explotación. Pero demasiado pronto nos despertaron bruscamente de nuestro sueño y junto a miles presenciamos atónitos como los tanques arrasaban el Palacio Presidencial. Luego comenzaron a desaparecer nuestros compañeros, comenzaron las hogueras para borrar cualquier rastro de literatura considerada “peligrosa”, los allanamientos, los tiros en la oscuridad de la noche, los charcos sangrientos en las aceras al salir de casa.



Pablo fue detenido y se rumoreó que alguien había revelado su escondrijo. Temiendo por mi vida, logré escapar a un país vecino y más tarde conseguí exiliarme en Europa.



Recojo mis maletas y nerviosa salgo al exterior. Un ex compañero de nuestra antigua agrupación me ha ofrecido alojamiento hasta que pueda instalarme por mi cuenta si así lo deseo. Impaciente busco su rostro entre las personas que se amontonan ilusionadas por abrazar a sus seres queridos. No reconozco ningún rostro y me pregunto si habrá cambiado demasiado, como yo. Han pasado muchos años desde la última vez que nos vimos cara a cara. Me alejo un poco del gentío y me dispongo a esperar.



¡Negra! Alguien me sonríe y me abraza con fuerza. Es Tito, Tito, el del cabello largo y la barba espesa. Tito, que ahora no lleva ni barba y casi no le queda pelo en la cabeza. Nos abrazamos emocionados, un abrazo fraternal tras unos treinta años de ausencia. Me ayuda con el equipaje y nos dirigimos hacia su coche.



Yo lo miro incrédula. Tito, el que no dio señales de vida durante mucho tiempo. Ni siquiera sabíamos si estaba vivo o muerto. Como le sucedió a tantos compañeros y compañeras, simplemente se esfumaron un día y jamás pudimos cerrar la herida y despedirnos en un entierro. Tras años de no saber nada, alguien lo localizó, se había exiliado en Bélgica y luego en España. Un amigo en común nos puso en contacto y durante un tiempo nos escribimos muchas cartas, nos enviamos cintas, pero jamás fotos. Yo jamás quise que él viera el fantasma de lo que una vez fui. En la distancia se convirtió en mi único amigo y aunque nunca lo dijimos alto y claro, de cierta forma fuimos más que camaradas.



Fue Tito quien me impulsó a seguir los trámites diciéndome que en España estaríamos mucho mejor, que tal vez podríamos comenzar una nueva vida. Ese día por fin ha llegado y son sus brazos fuertes los que me rodean y me hacen sentir una energía que desde hace años había considerado muerta.



Tras una hora de viaje llegamos a su apartamento. Un piso pequeño, un quinto sin ascensor. Me muestra la habitación, el baño, la pequeña cocina que forma parte del salón. Los afiches en la pared se asemejan a los de tantos exiliados: la omnipresente fotografía del poeta, aquella cantante con melena que difundió nuestra música por todo el mundo, y la eterna guitarra en un rincón del salón. En mi otra patria algunos amigos se reían y me preguntan si en mi país todos escribían poesía y tocaban la guitarra.



Comienza a llover y desde la pequeña ventana se vislumbran tejados y antenas y buhardillas con ojos diminutos. Tito me pasa unas toallas y se disculpa por no tener bañera. Me siento un poco fatigada y una ducha es lo que más me apetece para quitarme el cansancio. Tito me dice que puedo dejar mis cosas en su habitación, que él dormirá en el sofá.



Tras la ducha me siento reconfortada y una vez vestida me acerco al sofá donde está Tito con una botella de vino. Charlamos durante una eternidad, hasta que con ternura Tito me acaricia la cara y me besa. Ha pasado muchísimo tiempo desde la última vez que estuve con un hombre, pero respondo a su beso y lo dejó guiarme hasta su habitación. Tanto pasado compartido, tantos años de comunicarnos sin poder vernos ni tocarnos. En la cama nos besamos y me siento invadida por las sensaciones que me trasmiten sus manos, su piel, su aroma. Hacemos el amor durante horas, sin prisa, sin miedo, como dos antiguos amantes que se vuelven a encontrar ya en edad madura. El cansancio nos invade y juntos nos dormimos con nuestros cuerpos enlazados. 

Los primeros rayos de sol me despiertan y me sorprendo al encontrar a Tito despierto, mirándome con ojos llorosos. Ante mi mirada interrogante rompe a llorar mientras me abraza y sus lágrimas se deslizan hasta caer en mi pecho desnudo. Le pregunto qué le pasa, por qué llora. Él me mira como si estuviera avergonzado, no sabe cómo empezar, pero tiene que decirme algo. Tiene que confesarme algo ya que no puede seguir ocultando ese terrible secreto que le ha impedido continuar con su vida desde hace tanto tiempo. Sus palabras entrecortadas me hacen temblar de miedo, todo el piso se derrumba a mi alrededor y mis músculos se contraen de tensión y pavor. ¿Qué te pasa? ¿Qué es lo que tienes que decirme? Con voz temblorosa y entre sollozos me dice: “Pablo... Pablo..., fui yo quien lo delató...”

sábado, 27 de abril de 2013

ORACIÓN - DEL LIBRO POLIAMORA


Hola amig@. Hace tiempo que no actualizo mi blog así que hoy comparto este poema sobre el miedo que tod@s hemos sentido alguna vez al estar lejos de nuestra persona amada.... 

  
Oración

Que las sombras de la noche no me desvelen
Que el silencio no me grite al oído
Que el reloj no explote en mi cerebro
con su maldito martilleo eterno
Que la araña no teja su tela en mis pensamientos
Que el búho no se mofe de mi sonrisa
Que el tiempo no me robe tu recuerdo
Que mi sueño no permita que te seduzcan otros versos
Que la distancia no nos tienda trampas
y nos entierre en el olvido del silencio
Que los miedos no nos asalten
con sus máscaras diabólicas
y el veneno de los celos
Que sepamos mantener presente
que es la misma luna pálida la que se esconde
detrás del sol de tu cielo

Silvia Cuevas-Morales. 
Del libro Poliamora. Puerto Rico, Editora Educación Emergente, 2010.

miércoles, 20 de marzo de 2013

AL VALIENTE PUEBLO DE IRAK


Hoy, 20 de marzo, se cumplen 10 años de la invasión de Irak, entre el jueves 20 de marzo y el jueves 1 de mayo de 2003, llevada a cabo por una coalición de países encabezada por los Estados Unidos, marcando el inicio de la Guerra de Irak.

Según el Presidente de los Estados Unidos, el asesino George W. Bush, las razones para la invasión eran "desarmar a Irak de armas de destrucción masiva" - Las cuales, nunca llegaron a encontrarse, ni su existencia quedar demostrada-, poner fin al (supuesto) apoyo brindado por Saddam Hussein al terrorismo, y lograr la "libertad" del pueblo iraquí... 
Comparto este poema que escribí en aquel entonces.



Al valiente pueblo de Irak



Pena, pena

por los niños que empuñan un arma

habiendo perdido su inocencia

Dolor, dolor

por las mujeres

que sostienen la mirada

de su hijo hambriento

Rabia, rabia

ante el águila yanqui

que prepara sus máquinas asesinas

que otra vez sembrarán el terror

La guerra del Golfo no les bastó

Vietnam, nada les enseñó

Hiroshima...

¿Acaso se les olvidó?

“Debemos combatir al tirano

debemos oponernos al dictador”

¿Y Franco?

¿Pinochet?

¿Videla?

¿Idi Amin?

¿Sharon?

El vocablo “libertad”

sus labios jamás cruzó

Pena, dolor, rabia

ante Bush, Aznar y Blair

otro cobarde y fiel servidor

El imperio otra vez amenaza

con manchar de sangre nuestra ilusión

Nuestro anhelo de una vida en paz

sin ánimo de destrucción.

Pena,

angustia

por un pueblo que se prepara para lo peor

Dolor dolor

por las víctimas inocentes

que en nombre de la “democracia”

ven como el imperialismo

otra vez nos conduce

a un reino de horror

Del libro Rodaré maldiciendo: poemas y arte callejero. Oviedo, Camblache, 2008.

martes, 29 de enero de 2013

DUELO - REVISTA TROQUEL


Hace unos días se presentó en Madrid el primer número de una nueva revista literaria – Troquel: revista de letras. Una hermosa publicación hecha posible gracias a la Asociación Grupo Literario Troquel, en la que participan varios poetas de la agrupación y algunos poetas invitados. Agradezco la oportunidad que me brindó la poeta Isabel Miguel para participar en la revista. Comparto con ustedes mi aportación y también un vídeo con el poema de Isabel, grabado en directo durante el acto, celebrado en la Asociación de Escritores y Artistas de España.




Duelo



Duelo por la máscara difunta

Duelo por la traición de los años

Por la soberbia exacerbada

La navaja solapada

Las acusaciones desquiciadas

La amargura prolongada



Duelo por el beso traicionero

El control descontrolado

La avaricia inesperada

La crueldad innecesaria

La gula sin freno

El olvido del recuerdo



Duelo por los sueños truncados

La infancia arrebatada

Los calendarios calcinados

Los orígenes emborronados

Duelo por el consumismo ilimitado

El individualismo adinerado



Duele  
Duelo

 Isabel Miguel lee su poema en directo

domingo, 13 de enero de 2013

CUADERNOS DE GÉNERO Y POEZIJA

¡Hola amig@ que visitas mi blog! 
Antes que nada, feliz 2013. Espero que hayas comenzado bien el año y con ánimo para seguir soñando y luchando por un mundo mejor.

Yo comienzo mi año compartiendo una nueva entrevista que fue recientemente publicada en Cuadernos de Género y una selección de poemas publicados en la revista literaria croata POEZIJA

He aprovechado estas vacaciones para actualizar las diversas páginas de mi blog donde encontrarás nuevos enlaces a entrevistas, vídeo-poemas y mis nuevas publicaciones. 

Un fuerte abrazo y gracias por tu visita.

Silvia
Para leer la entrevista sólo tienes que pinchar en este enlace: ENTREVISTA A SILVIA CUEVAS EN CUADERNOS DE GÉNERO -2012


En este enlace puedes acceder a algunos de mis poemas recientemente traducidos al croata, gracias al poeta y académico Iván Hercerg:
POEZIJA - SILVIA CUEVAS EN CROATA